ALBERT RÀFOLS-CASAMADA

2001, General, Painting

Description

ALBERT RÀFOLS-CASAMADA / 11 de agosto – 2 de septiembre 2001
“Obra gráfica”

Albert Ràfols-Casamada es pintor y poeta. 

Doce reflexiones sobre la obra 
de Albert Ràfols-Casamada 
a partir de doce pinturas 
por D. Sam Abrams

1.- Albert Ràfols no pasa por la vida sino que habita la vida. Se instala y humaniza la vida con su presencia. Su obra nos habla de cómo el artista habita las cosas de este mundo. Ràfols hace suyo el verso de Josep Palau i Fabre: “jo visc en les coses” (“yo vivo en las cosas”). En este sentido, la obra de Ràfols-Casamada recuerda los pintores holandeses del siglo diecisiete.

2.- Hay un equilibrio y una delicadeza en la obra de Ràfols que se parece al espíritu que anima la poesía china clásica. En Ràfols y los poetas chinos clásicos hay una gran estima por la naturaleza y la vida, y una voluntad de aceptación (no de resignación) de las cosas de este mundo tal como son. Se trata del nivel más alto en el desarrollo espiritual del hombre, que Goethe llamaba “respeto”.

3.- Varios críticos han detectado influencias en la obra de Ràfols: las influencias del Noucentisme, del Modernismo, del Informalismo… No se debería hablar de influencias sino de diálogo. Como todo artista de culto, Ràfols ha estudiado las grandes creaciones artísticas del pasado para aprender y para situarse. El aprendizaje y la asunción de la tradición provoca un intercambio entre el artista y sus predecesores, y el diálogo profundo entre estos de manifiesta a partir de resonancias. La influencia es un préstamo más bien mecánico y vacío, mientras que la resonancia es el eco de un diálogo vivo.

4.- La obra de Ràfols expresa una profunda ironía: hay una gran disparidad entre la apariencia y lo que se esconde detrás. La obra aparece frente a nosotros con un aire de facilidad y candor, pero sabemos que detrás se esconden años de reflexión sobre el hecho artístico y una larga lucha con los medios.

5.- Ràfols no es un poeta pictórico ni un pintor poético, porque eso significaría un predominio del poeta sobre el pintor o del pintor sobre el poeta. La obra de Ràfols surge a partir de un único e irreprimible impulso hacia la creación artística, que algunas veces se canaliza hacia la poesía y otras hacia la pintura. Por eso su obra es tan unitaria y él es tan poeta como pintor, sin ninguna prevalencia.

6.- Chopin sólo quería tocar en salones pequeños e íntimos porque pensaba que era la situación óptima porque el público pudiera sentir mejor su música. La música de Mompou se debe sentir de noche y en habitaciones reducidas, porque si no muchos matices se nos escapan. La pintura y la poesía de Ràfols son de “cámara” también.

7.- En la obra de Ràfols encontramos el silencio, pero no el silencio de no haber tenido nunca nada, sino el silencio denso y espeso de cuando las notas prolongadas por el pedal celeste dejan de sonar.

8.- Siempre se habla del color de las pinturas de Ràfols, pero en realidad deberíamos hablar de la luz en la obra de Ràfols, una doble luz: la luz interior que el pintor proyecta sobre la tela y la luz exterior que el pintor capta y traslada a la tela.

9.- Ràfols es como Rembrandt o Picasso: tiene un talento central prodigioso, que se adapta, con gran éxito, a todos los formatos y a todas las técnicas.

10.- Ràfols es una artista que parece poner en práctica la máxima de los existencialistas: “la existencia precede la esencia”. Ràfols busca las esencias a partir de la existencia, busca valores universales a partir de valores particulares de la vida real. Primero la vida, después el arte.

11.- El rasgo más característico del tiempo es el cambio, los cambios a los que somete las cosas de nuestra vida. Hay dos tipos de cambios: los cambios visibles y aparentes (la decadencia y el envejecimiento) y los cambios que son difíciles de aprehender (cambio de ambiente y amortiguamiento). Ràfols atrapa y pinta ambientes y atmósferas antes que estas cambien, teniendo la certeza que no durarán. Ràfols pinta los aspectos más sutiles del tiempo, a diferencia de muchos pintores que sólo plasman los aspectos más obvios o diferentes.

12.- Se ha insistido demasiado en la abstracción de la obra de Ràfols. De hecho, más bien, Ràfols es un realista esencial. Su obra está construida a partir de una relación entre el artista y el mundo y no sólo a partir de una proyección del mundo interior del artista. La realidad siempre está presente en la obra de Ràfols, pero siempre ha quedado sometida a un proceso de depuración o desnudamiento porque el artista quiere llegar a las esencias. Así, lo que pasa por abstracción no es otra cosa que una esencialización de la realidad.

Sant Cugat del Vallès  
Marzo de 1998

(Texto extraído de http://www.caixamanresa.es/fundacio/arxiu)