2001
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Presentación
Después
del dos mil viene el dos mil uno
Pasó el dos mil y fue menos de la que no esperábamos de
esta fecha significativa. Imaginábamos, cuando yo era
pequeño, que el mundo sería diferente, que la gente andaría
feliz por calles anchas, luminosas y pobladas de árboles.
Viviría en casas bellas y dignas. Imaginábamos que habría
miseria ni corrupción y que la gente moriría de buena
muerte. Pero fue menos de lo que nos esperábamos y hoy en
día nos sentimos ridículos de haber imaginado tanto y de
las pocas cosas que llegaron con los años.
Ahora se nos ha caído encima el nuevo milenio con este dos
mil uno puntiagudo y lleno de aristas. Antes se nos llenaba
el corazón de pájaros y barcos, pero ahora y según la
fecha, se nos debería llenar de naves que se internan en el
espacio.
Nosotros, un siglo más viejos y con un milenio
recientemente estrenado en los bolsillos, os invitamos a
iniciar una nueva temporada de la nuestra / vuestra Galería
donde la aventura humana de crear belleza volverá a escalar
las paredes de nuestra casa. Pocas cosas hay más humanas
que el arte, por eso cuando nos sentimos hundidos y
desesperanzados, reconforta evocar una obra que nos guste
especialmente. Pensadlo, y hacedla girar en el espacio y
miradla desde todos los ángulos; entonces veremos como
nuevamente se os llena el corazón de pájaros, de barcos o
de naves espaciales que se alejan más allá del Sol.
Santiago Serrano Maya, La Cerverina d’Art.
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Despedida
Cigüeñas
a la caída de la tarde
Se piensa que hace unos cincuenta mil años un hombre va
comenzar a pintar las paredes de un abrigo, de un saliente
de la montaña. Hace cincuenta mil años nacía la pintura.
Hoy inmersos en un mundo de imágenes, ordenadores, vídeos,
realidades virtuales, y lunas de cristal, aún nos
emocionamos hasta las lágrimas, cuando contemplamos algunas
pinturas.
¿Qué tiene la pintura que no tenga la imagen en movimiento?
A la Europa central se creía que tener un nido de cigüeñas
en sus pueblos y ciudades era signo de buena suerte. Cuando
las cigüeñas abandonaban la población era un mal presagio.
La pintura tiene la mano del hombre. Detrás del dibujo, de
la pincelada, late la mano del hombre y con la mano su
espíritu.
Las cigüeñas vuelan en el otoño hacia lugares ignotos, y no
sabemos si volverán a sus nidos de siempre. Las cigüeñas
son la incertidumbre.
En estos tiempos de incertidumbre donde las verdades se
diluyen en mares cubiertos por la niebla, nos quedan pocas
cosas. Nos quedan esas pinturas que se levantan como altas
catedrales góticas en nuestro espíritu y como ellas nos
llenamos de color nuestro interior.
Y nos quedan las cigüeñas y la esperanza que regresen una
vez más.
La Cerverina d’Art.