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2000

> Presentación

2000 y otras formas redondeadas.


Estimados amigos:

En este año redondo como una naranja o como una luna cuando está llena o como los círculos que se forman en el agua tranquila cuando se lanza una piedra. Así, nos lanzamos una vez más en esta extraña, rara y estrambótica aventura que es llevar adelante una Galería de Arte.

Extraños tiempos estos en que las cosas parecen ser diferentes a lo que nosotros pensamos o imaginamos debieran ser. De todas las cosas, pocas quedan como sedimentos, como recuerdos que no son otra cosa que sedimentos que se van acumulando en las capas más profundas de nuestra mente. Como lecturas olvidadas y reencontradas. Como paisajes soñados y nunca vistos. Como pinturas intuidas detrás de los visillos de cualquier ventana. Como la luz que brilla sobre los adoquines de la vieja ciudad después de la lluvia (y que no venga un mal gobernante y nos los quite).


Hay gente que nace con los ojos abrasados, quemados por los colores, la línea y la luz. Y ven cosas que nosotros no vemos. Pueden ver el vacío, el espacio y, entonces, son capaces de pintarlo o de llevarlo a una escultura. Entonces alguien dice: Es cierto, es el espacio, es la luz.

Qué cosas más extrañas pasan en estos años, siglos, milenios, redondos como naranjas lanzadas a la calle y que ruedan pendiente abajo. Es lo que hacemos en la nuestra / vuestra galería, traemos a esta gente con los ojos llameantes, les mostramos la vieja ciudad y ellos nos muestran sus naranjas, brillantes y doradas desde las paredes de La Cerverina d’Art.

Amigos, una nueva temporada de La Cerverina d’Art comienza y en ella nos gustaría contar con todos vosotros, porque esta extraña, rara y estrambótica aventura es eso: un diálogo, una conversación.

La Cerverina d’Art


> Despedida

EL VINO DEL OTOÑO Y OTRAS FORMAS DE MIRAR.

Ahora nos acercamos a días de equinoccio y, como, todos saben, sepTiembre tiene TreinTa días.
Es tiempo de vendimia. De recoger los racimos, subirlos a la vieja ciudad y mirar, una vez más (con los ojos cerrados, está claro) como se vuelca en las grandes tinas. Los jóvenes levantan las rodillas y pisan los racimos, cantan, ríen y beben a grandes tragos el vino de las botas (y con el, la vida).
Los jugos de la uva se escurren hacia secretos depósitos hechos de piedra y forrados con mucho cuidado, con losas de cerámica. El vino hierve al interior, en una larga digestión que llega hasta los fríos de fin de año.

El mosto hierve y burbujea sus recuerdos de soles y lunas, de trabajos y de ilusiones.

En la ciudad subterránea que se esconde bajo Cervera los jugos se transforman en vino que después se trasiegan a los toneles de olorosas maderas.

Nosotros también prepararemos los vinos nuevos de la próxima temporada de la vuestra / nuestra galería y esperaremos que sean generosos y abundantes. Marcharemos con el Equinoccio de otoño y con la esperanza que lo que hemos mostrado os haya reconfortado el cuerpo y el espíritu como un buen vino. Nos despedimos, amigos, como siempre, con un Hasta Pronto y recordando que sepTiembre siempre son TreinTa días y que el cuarto fin de semana es Fiesta Mayor de la Ciudad.

La Cerverina d’Art